Del Tratado de las Categorías a Experiencia y Juicio

Abstract

                           Graciela Fernández

CONICET/ Universidad de Mar del Plata

fermali@favanet.com.ar

 

 En el lenguaje ordinario siempre está presente alguna forma de modalización, aunque no se mencionen las palabras modales. Alguna forma de modalización (alética, deóntica o dóxica) acompaña necesariamente a la comunicación.  La forma clásica asertórica del juicio S es P (sin modalizar) es una simplificación que, desde Aristóteles, sirve a los propósitos expositivos de la lógica. De este modo,  la modalización aparece como un "agregado", cuando --en su origen-- no es un aditamento sino una condición esencial del juzgar. La modalidades del juicio ocupan un lugar central en la lógica formal tradicional, aunque, históricamente,  el análisis lógico ha puesto en el centro de ella al  juicio predicativo en su forma apofántica S es P. En este artículo se toma en consideración las observaciones de Husserl en  Experiencia y Juicio,  sobre el origen de las modalidades y su fundamento en la experiencia pre-predicativa. Alguna forma de modalización tiene lugar  en todo acto perceptivo. El modo primigenio de la certeza simple en el juicio predicativo S es P se muestra como un caso límite del juicio, cuyo  principal servicio  es el de organizar metodológicamente la exposición de la lógica. La modalización no es, pues,  un fenómeno ocasional, sino que está en el origen mismo del juicio y en el ámbito de la receptividad.  Ella constituye el fundamento para la decisión pre-predicativa . El análisis de esta condición primigenia de la modalidad en el constituye un aporte para la comprensión de las relaciones originales  entre teoría y praxis.

1.

                

   Las modalidades del juicio han ocupado históricamente un lugar central en la lógica formal desde su presentación por Aristóteles.  Sin embargo,  esa misma presentación colocó en el centro de la lógica  a la forma apofántica del  juicio,    S es P, como el punto de partida para todo los  desarrollos posteriores. A partir de esa presentación la modalización es vista como una especie de aditamento, un agregado, y no la forma original de juicio y de la receptividad misma.

 El estudio de la lógica modal ha tenido un enorme desarrollo en este siglo y se ha ensanchado el campo de lo que haya de interpretarse como su tema propio.  G.H. von Wright [1] distingue varias "familias" de conceptos modales, sugiriendo que el campo de la comprensión de la modalidad está en crecimiento. Distingue los modos aléticos ("posible-necesario"), los modos deónticos (obligación-permisión-prohibición) y también las ideas dóxicas (duda-creencia-incertidumbre) y los modos epistémicos (verificado, no decidido, falsificado).  "Se podrían llamar conceptos modales a la totalidad de las familias que tienen estas afinidades estructurales y hablar de su estudio formal como de la lógica modal generalizada". La lógica modal ha alcanzado en este siglo  un enfoque sintáctico (C.I.Lewis) y también uno semántico (Kripke, Kanger y Hintikka). Los estudios  de Hintikka han permitido incluir los conceptos de percepción sensorial en la esfera de la lógica modal generalizada.

 

 

2.

En el Tratado de las Categorías, Aristóteles expone los contenidos de una teoría formal del juicio en vistas al desarrollo de la ontología o, quizás,  paralelamente a una ontología ya interpretada.  El análisis de la oración conduce "naturalmente" al desarrollo ontológico: lo que caracterice al sujeto del juicio, al nombre, tiene también su propiedad ontológica correlativa.  Viceversa: la “ousia” tiene su expresión en el nombre, en tanto  sujeto gramatical por excelencia, por supuesto, sin que Aristóteles se extienda en demasiadas explicaciones sobre este hecho.  Lógica formal y ontología van naturalmente de la mano, sin que ello amerite mayores comentarios.

 En el Peri Hermeneias  Aristóteles señala que la  afirmación "es la primera  de las frases enunciativas: es una enunciación que atribuye una cosa a la otra. Enseguida  viene la negación". En el capítulo 12  se introduce la modalidad: sin embargo hay muchos puntos que quedan oscuros. Las relaciones de paralelismo entre el sujeto sintáctico de la oración y la primacía de la ousía, como soporte de los accidentes,  están a la vista.  No es tan claro, sin embargo,   el vínculo entre la modalidad, del que se habla en la esfera lógica con la decisiva teoría metafísica de la potencia y el acto. 

La modalidad atrae la atención de Arístóteles, como lo ha seguido haciendo durante la tradición lógica, en vinculación con el interés de las consecuencias de verdad lógica.  Se tematizan  las relaciones de verdad que se dan entre lo posible, lo necesario y lo contingente. Una muy breve indicación en el Peri Hermeneias conceptualiza el orden "sustantivo" de las modalidades en el juicio. En el mencionado  parágrafo 12 dice: "En general es preciso considerar ser y no ser como sujetos, y coordinar con ser y no ser las palabras que constituyen la negación o la afirmación: siendo preciso estimar como afirmaciones opuestas las siguientes: posible, no posible; contingente, no contingente; imposible, no imposible; necesario, no necesario; verdadero, no verdadero".  Más adelante:(parag. 14) agrega:"...es evidente que lo que es de toda necesidad lo es igualmente de hecho. Por consiguiente, si las cosas eternas son las primeras, el acto precede igualmente a la potencia. Ciertas cosas son actos que nunca existen en potencia, tales como las primeras sustancias. Otras van acompañadas de potencia; y éstas pueden ser anteriores por naturaleza y posteriores por el tiempo. Otras, por último, nunca son actos, son tan sólo potencias".  Estos parágrafos darían  razón a W. y M. Kneale cuando sugieren  que los functores modales son expresiones  análogas del verbo ser :

" Una expresión como   'es posible'  jugaría un papel análogo al de los verbos 'ser' o 'haber' en su uso existencial" [2]

   El otro aspecto que aparece en ese texto,  vinculado a  la modalidad, es el análisis de los futuros contigentes. En este punto el interés se bifurca: por una parte se dirige, como antes, al problema de la verdad de los enunciados y, por la otra, a la cuestión metafísica de la predeterminación. La concepción aristotélica de  la primacía del acto sobre la potencia,  permitiría suponer que una enunciación simple, en la forma del ser efectivo, es primaria con respecto a una forma modalizada --por lo menos en lo que respecta a la enunciación de  lo posible--.   "El plan aristotélico --observa Hartmann-- admitía sólo una dualidad de grados del ser. Esa es su deficiencia capital además de las aporías de la la dynamis. La culpa está en parte en la teleología del eidos, en que está subrepticiamente supuesta ya una especie de necesidad; en parte, en el hábito que tenían los antiguos de filosofar por los contrarios, que no parecía menesterosa de complemento mientras no se dudase de la fuerza predeterminante del eidos. ¿Qué es lo que bajo el punto de vista de la dynamis puede haber más allá de la enérgeia?  ¡Si la energeia es ya lo que da plenitud o perfección a todo lo que puede presentarse en un estado de disposición!"[3]  En la citada frase de Hartmann se puede valorar el  problema decisivo para la comprensión ontológico-metafísica  de la modalidad: la  identificación entre "necesidad" y "efectividad” planteada por la escuela megárica.

 Ahora bien, ya se entienda  la enunciación asertórica S es P  en el marco de una concepción metafísica de la posibilidad  "debil" o  bien una "fuerte" (al estilo megárico: si es efectivo, entonces es posible, entonces es necesario, pues todo enunciado de hechos incluye, implícitamente, la necesidad), habría consenso en que el punto de partida para el análisis del juicios lo constituye esa forma pura y simple, no modalizada, de la enunciación.

   La primera oración enuciativa es, pues, la afirmación y más adelante viene la negación. Cómo afecta el functor modal a la oración , si lo hace modificando uno de sus argumentos o si modifica a la totalidad de lo dicho, este es un punto que tampoco está claro. Para  Bochenski, aunque el uso de "posible" es constante y la posibilidad bilateral (ni necesario ni imposible) es sobresaliente en la lógica modal de Aristóteles,  el functor modal no determina la sentencia en su totalidad sino a parte de la misma. "El functor modal--dice ese autor--  no determina a la sentencia en su totalidad, sino a una parte de la misma. La sentencia modal no hay que concebirla, por consiguiente, en Aristóteles en el sentido de "es posible que A convenga a B. El functor modal no precede a toda la sentencia sino sólo a uno de sus argumentos." [4]. Y agrega : " El uso constante del "posible" en el sentido de la posibilidad bilateral es una característica sobresaliente de la lógica modal de Aristóteles. Otra no menos importante es su concepción de la estructura de las proposiciones modales. Dicha concepción es descrita expresamente sólo en un pasaje; sin embargo toda la silogística modal se apoya en ella, y con una lógica admirable". El pasaje aludido es Herm 13.22 [5].  

 

¿Cómo debe  interpretarse la modalización desde el punto de vista metafísico de Aristóteles? ¿como un "agregado", un accidente? En el Tratado de las categorías, al distinguir Aristóteles entre "suntancias" y "cosas distintas de las sustancias" no aparece ninguna indicación de las palabras modales. William y Martha Kneale caracterizan  un enunciado modal como  aquel que contiene  palabras tales como "necesario" o "posible" o equivalentes de las mismas; y un silogismo modal es aquel en que al menos una de sus premisas constituye un enunciado modal.  La teoría aristotélica de los enunciados modales se encuentra en Peri Hermeneias, cap 12 y 13 y  Primeros Analíticos I, 3 y 13. La de los silogismos modales en Primeros Analíticos I 8-22. La modalidad es incluida por Aristóteles en la teoría formal de la argumentación.

Basándose en  I Analíticos I. 8  (29b29-35)  los Kneale dan razones del porqué  Aristóteles incluye la teoría de la modalidad en la teoría formal de la argumentación. En efecto, las nociones de posibilidad y necesidad gozan de esa completa generalidad que según la retórica caracteriza a los tópoi dialécticos y retóricos.[6]  Cualquier enunciado,  sea cual sea la materia de que trate, se dejaría cualificar por los adverbios "posiblemente" o "necesariamente”.

Sin embargo, la dificultad aparece cuando se considera la teoría de los predicables.  Un accidente  se define como la característica que puede  o no pertenecer a alguna cosa dada, como el estar sentado, por ejemplo, podría pertenecer o no pertenecer a un cierto hombre. Los accidentes conllevan de suyo una forma modal adherida, tienen incrustado un sello modal que en cada caso los caracteriza en sus modos de aparición. No puede dejar de remarcarse que el hecho de que el mero ser concebidos como “accidentes” puede involucrar, implícitamente una concepción no megárica de la posibilidad.

 

 

 

3.

¿Qué entendía Aristóteles por necesidad y posibilidad?  En el capítulo 12 de Peri Hermeneias,  Aristóteles se enfrenta con unas cuestiones que podrían, según entienden los Kneale,  expresarse de este modo: “¿Cuál es el adecuado contradictorio de un enunciado modal? " y " ¿Modifican las particulas modales al predicado de una oración o a la oración  en su conjunto? Como observan esos autores,  Aristóteles incluye la contraposición de "verdadero" y "no- verdadero” en su lista de pares contradictorios, lo que constituye problemente el primer precedente histórico del tratamiento de la verdad como una noción cuasi-modal. La respuesta de Aristóteles respuesta a la segunda pregunta a juicio de los Kneale, en oposición a lo afirmado por Bochensky,   consiste en afirmar que las partículas modales se han  de entender que modifican la oración toda en que intervienen más bien que una palabra o una cláusula aislada de esta última. Esta afirmación no está expresada con demasiada nitidez, pero la opinión de Aristóteles parece ser la de que hay que considerar a la cláusula subordinada como el sujeto de la oración modal, que en su conjunto se destina a afirmar o denegar la posibilidad, o alguna otra noción modal, de lo expresado por la cláusula subordinada. Una expresión como " es posible" jugaría, así, un papel análogo al de los verbos "ser" o "haber" en su uso existencial. Se la emplea para formular una aserción acerca de lo expresado por la cláusula subordinada; y, para denegar esta aserción, tendremos que aplicar la partícula negativa a la expresión modal y no a la cláusula, tal y como la negación de       " Hay un hombre" es "No hay un hombre" y no "Hay un no-hombre".[7] Si los Kneale tienen razón, y las palabras posible y necesario son análogas a los verbos “ser” o “haber” en su uso existencial, entonces este modo de entender la modalidad la excluye ab-initio  de la teoría de los predicables y explica por qué Aristóteles no colocó las palabras modales en la lista de la categorías, a diferencia de Kant. Hartmann tiene razón cuando observa que las categorías modales son  difíciles de aprehender, en tanto lo que se nos hace visible, apresables como contenidos,  son exclusivamente las determinaciones.

 

 

4.

En la presentación  tradicional, que Kant hace suya,  la modalidad aparece como cuarta dimensión de la división del juicio, al lado de la cantidad, la cualidad y la relación.  El  "juicio asertórico" se distingue del "problemático" y del  "apodíctico".   "S es P" es enunciado  en el juicio asertórico en forma pura y simple.  En el problemático se afirma como incierto, en el apodíctico como cierto. Como observa Nicolai Hartmann en su Ontología,  la incertiudmbre da expresión de un ser posible, la certeza de un ser necesario; entre ambos está la enunciación "pura y simple" como enunciado del ser efectivo".[8]

   En la Crítica de la Razón Pura aparece nítidamente una teoría subjetiva de la modalidad. La subjetivización del planteo hace salir a la modalidad de la esfera del ser para ingresarla por completo en el ámbito de la conciencia.  "La modalidad de los juicios constituye una especialísima función de los mismos y su carácter distintivo consiste en no aportar nada al contenido del juicio (ya que fuera de la cantidad, la cualidad y la relación no hay nada que constituya el contenido del juicio) y afectar únicamente el valor de la cópula en relación al pensar en general"(B 100)

 Al pensamiento empírico la modalidad no agrega nada. Esto aparece en los postulados del pensar empírico: "Lo peculiar de las categorías de la modalidad consiste en que, en cuanto determinaciones del objeto, no amplían en lo más mínimo el concepto al que sirven de predicado, sino que expresan simplemente la relación de tal concepto con la facultad cognoscitiva" (A  219).

 

 En pocos lugares de la Crítica, como en este, puede verse el compromiso  profundo de Kant con el determinismo: al ciego mundo natural fenoménico le tiene sin cuidado la modalización : ella solo expresa la situación del sujeto del conocimiento. La modalidad  sólo califica al conocimiento que el sujeto alcanza de ese mundo, únicamente indica el estado o la posición del sujeto frente a la ciega necesidad del fenómeno. Otro tratamiento merece para Kant el problema de la modalidad fuera del marco del pensar empírico. La modalidad en la esfera práctica se sostiene sobre la ficción del como si (als ob),  pero no por ello pierde su característica subjetividad.

 

5.

 La aclaración del juicio predicativo Husserl que  propone en Experiencia y Juicio como una contribuición a la comprensión de la genealogía de la lógica en general, recorre el camino inverso del que iniciara Aristóteles. Husserl reconoce, sin embargo, que desde la fundación aristotélica de la lógica el juicio ha quedado caracterizado como la relación entre dos miembros; un sustrato acerca del cual se dice algo y aquello que se enuncia de él. Sin embargo,  ese modelo orignal  ¿responde a la estructura lógica primaria? ¿Representa la forma original del acto perceptivo o es una simplificación hecha a proposíto de la simplificación conveniente para un texto de lógica? ¿Cuál es esa forma originaria, básica y fundadora con respecto a todas las demás formas del juicio? ¿Se pueden reducir todas las formas del juicio a esa forma básica, como pretendió  Aristóteles? ¿Existe una forma originaria o son varias formas yuxtapuestas?

La tarea de la lógica trascendental, para Husserl,  se encamina hacia la aclaración de los procesos subjetivos de evidencia como punto de origen del juicio predicativo y se hace necesaria pues una teoría de la experiencia pre-predicativa como punto de partida del origen del juicio predicativo, teoría que tendría que dar cuenta no sólo de la certeza entitativa sino también de las modalizaciones y de la relación que aquella certeza guarda con las formas modales.

Experiencia y Juicio puede leerse, como muchos escritos de Husserl, como una reflexión que se va desenvolviendo y no siempre en la misma dirección. El recorrido del pensar modal parte de la esfera de la receptividad, de la experiencia pre-predicativa dirigiendose a los niveles superiores del juicio y la importancia de la modalización crece en la medida en que se avanza en el recorrido de toda la obra completa.

  Aunque Husserl no caracteriza a lo pre-dado pasivamente, la doxa pasiva como una primitiva y originaria forma modal, advierte que el terreno universal de la creencia en el mundo está presupuesta por toda praxis de la vida y toda praxis teórica del conocimiento en la que se sobreentiende el ser en el mundo, pre-dado desde siempre como una totalidad. El terreno de la doxa pasiva constituye el sustrato de creencia que sobreentiende cualquier juicio individual y toda la experiencia en sentido concreto descansa sobre el nivel más bajo de la doxa originaria.

El caso "normal" (veremos después que aquí "normal" no quiere decir aquí "habitual") es el de la percepción libre de "obstrucciones". La primera caracterización parte de la simple certeza de creencia: la modalización es la obstrucción que sufre el rayo atencional dirigido a lo que es. ¿Cuando empieza a "actuar" la modalidad?  Partiendo del esquema básico de la certeza simple, como "tendencia no obstruida" aparece luego la negación (y hasta aquí no estamos muy lejos de la presentación aristotélica clásica). Sin embargo, en la  negación que aparece en la esfera pre-predicativa ("lucha de creencia contra creencia) hay  ya incluida alguna forma oculta de modalización. Tanto la certeza simple como la negación involucran ya alguna forma de modalización.

 

 

6.

La conciencia en su forma originaria no solo posee el modo de la corporeidad sino también un modo cambiante de validez o de ser.  Atención, percepción y recuerdo siempre hacen referencia a los actos dóxicos. El curso tendenciosamente regulado de cinestesias, que es parte esencial de la percepción externa, incluyen siempre la variante modal.  La aparición de la modalidad es tan originaria como la percepción misma. Para decirlo más claramente, la percepción es siempre, desde el vamos una percepción modalizada.  Al llamar “obstrucción” Husserl no hace lugar a su descubrimiento de la originaria aparición de lo modal. La modalización es, por una parte,  efectivamente obstrucción del sistema radial de atención; pero,  por otra, -- y esto no puede caracterizarse como "obstrucción"- es el soporte del potencial de expectativas de la atención.

  La suposición de creencia constituye el lado noético de la modalidad ( en el que Kant desarrolla todo su concepción de la modalidad) las suposiciones de ser, el lado noemático, dando lugar a una consideración objetiva de la modalidad, excluida por Kant. El concepto mismo de "posibilidad" se sostiene en la tensión de estos dos polos. La posibilidad problemática es la que tiene mayor peso en el conflicto de creencia e interviene en el fenómeno originario de la negación,  pero es la posibilidad abierta la que está involucrada en la fundación misma del horizonte  de la percepción. En el análisis de la modalidad también hay que tener en cuenta las ideas dóxicas que Husserl a veces incluye y a veces no. Lo pre dado pasivamente, presupuesto por toda praxis, tanto la praxis de la vida como la teórica del conocimiento constituye el terreno de creencia en el que se asienta todo juzgar individual, constituyen la forma más baja de la modalidad la que corresponde, precisamente, a la doxa originaria.

  En la segunda parte de Experiencia y Juicio,  Husserl alcanza la comprensión acerca de  que la exposición del juzgar categórico como hecho básico del juicio, --expresado en el modo de la certeza simple, que transcurre en una uniformidad  sin rupturas siguiendo las tendencias del interés contemplativo-- constituye una simplificación , quizás metodícamente necesaria, pero que debe ser  suprimida si quiere penetrar en el fenómeno más original del juzgar. Una percepción sin modalización es un caso límite " ya que las anticipaciones que co-actúan en toda percepción sobre la base de las pre-expectativas pasivas, requieren una especie de modalización, a saber de particularización abierta".  "De ese modo el juzar se nos revelará como un confirmar" . La modalidad no es un fenómeno ocasional : el paso a través de la modalización permite comprender el afán del juicio en sus últimas raíces. También se encuentra en la base de las tomas de posición judicativa que fundamentan los procesos de la decisión, tanto en la esfera pasiva como en el sentido propio de la decisión en el nivel superior deliberativo.

 En este punto quisiera interrumpir el análisis del desarrollo de la modalidad en Experiencia y Juicio que he tratado de señalar como un desarrollo en crecimiento --el mismo hecho de que haya sido Landgrebe el que agregó los capítulos de la modalidad, "un complejo problemático...que no había sido incluido en proyectos anteriores" (Prólogo) dan la pauta de ese movimiento del pensar que es característico en Husserl. Las dificultades quedan abiertas: las nociones modales, sobre todo la noción de posibilidad (en las dos variantes destacadas, problemática y abierta, pero también en la variante dóxica) pertenecen ya a los estratos más básicos y profundos de todo pensar y percibir. Existen otros aspectos colaterales que involucran el esfuerzo de reunir la la lógica y a la metafísica que subyace en el fondo de ella: las relaciones entre modalización y crítica, genealogía modal de la praxis (fenomenología de los modos deónticos), las relaciones profundas entre modalización y conciencia del tiempo, la posible reducción e interrelación entre las formas categoriales de la cantidad, la cualidad y la relación con las categorías modales   y seguramente muchos otros que ni siquiera he mencionado. Sin embargo,  el campo de la modalidad y su análisis en el juicio excede el campo de la fenomenología  descriptiva y no puede dejarse liberado así nomás de su suelo metafísico. Incluso en Husserl advierte esta cuestión que yace en el fondo del pensar: todo pensar involucra, ab initio, una opción metafísico-modal. Solo sobre  una base metafísica o quasi-metafísica de la posibilidad (obviamente no explicitada, no aclarada) se realizan los todos actos cognoscitivos. Del mismo modo, todas las filosofías tienen en su fundamento una posición tomada en la concepción subyacente de la posibilidad y quizás cada uno de nosotros también la tenga,  de un modo original y profundo.. Parafraseando a Fichte  podríamos decir, "dime que  teoría de la posibilidad profesas y te diré cómo ves al mundo y qué clase de filósofo eres" 

 

 

 



[1]) von Wright,  Georg Henrik  Ensayo de Lógica Modal, Trad. A. Demarchi,  Buenos  Aires, Santiago Rueda, 1970

[2] Kneale, William y Martha El desarrollo de la lógica, trad. Javier Muguerza, Madrid, Tecnos,

[3] Cf. Hartmann Nicolai, op.cit., p. 21.

[4]) Bochenski I. M, Historia de la Lógica Formal, trad. de Millán Bravo Lozano, Madrid, Gredos, 1976, p. 96. Los textos en que se apoya el autor en su comentario de la estructura de las sentencias modales 

[5]) De dos manera se puede tomar "esto puede convenir a aquello",  a saber, o  (en el sentido de) a lo que aquello conviene o a lo que aquello puede convenir; pues la expresion  A puede convenir  a aquello de lo que (se predica) B o "aquello de que se predica  (b como) conveniéndole (posiblemente)".  Boschensky, op. cit.  95

[6]) Kneale, W. y M., op.cit, p. 138

[7] Según Kneale, hasta aquí la analogía con los enunciados existenciales  coadyuva a los propósitos argumentales de Aristóteles, pero la consideración de las oraciones asertóricas con verbo "ser" le tienta a generalizar que los contradictorios se forman siempre a base de la aplicación de la partícula "no" a dicho verbo, cuando quiera y dondequiera que este último entre en juego. Los enunciados y cláusulas modales, sin embargo, constituyen una excepción a semejante regla. Pues, en efecto, la contradictoria de la cláusula "la posibilidad de que X sea" es "la imposibilidad de que X sea" y no "la posibilidad de que X no sea". De este modo Aristóteles llega al convencimiento de que, en los enunciados modales, la expresión modal  constituye el predicado principal de la oración y resulta, por así decirlo,extrínseca más bien que intrínseca al resto de la misma. Idéntica observación hace Aristóteles en los Primeros Analíticos a propósito de la cláusula " Es contingente", por lo que hay que pensar que ese es su punto de vista predilecto, aunque, como veremos, se desvíe de él en ocasiones. Cf. op. cit. p. 79 

 

[8] ) Cf. Hartmann Nicolai, Ontología (vol.II Posibilidad y efectividad) trad. José Gaos, F.C.E., México, 1956, pag 16