Por
Enrique Suárez Ferreiro
Dr.
en Filosofía
Universidad
de Oviedo (Asturias- España)
I
Introducción
Espero que tras las conclusiones finales,
quede claro que con el título de esta comunicación, su autor no pretende hacer
un juego de palabras fácil.
Todo lo contrario. Creo que la
producción cultural latina, que denominamos <<Sátira romana>>,
puede valernos como modelo para ilustrar la temática que preside este simposio.
En primer lugar, me parece
necesario exponer en qué sentido vamos a utilizar el término
<<sátira>>[1]
en el presente trabajo. Para ello realizaré una revisión de algunos sentidos
que presenta el término.
Un primer sentido sería el de, como expone José Guillén Cabañeros en
su Introducción al libro La sátira latina[2],
"(..) inclinación a zaherir a personas, o poner de manifiesto llagas,
defectos, y abusos, personales o colectivos, que sean dignos de execración y de
vituperio, para desarraigarlos,(..)"[3].
Ahora bien, este sentido es excesivamente amplio. Tanto que diríamos que es un
<<sentido antropológico>>. Y, por ello, poco apropiado para
caracterizar la producción cultural que nos interesa.
Otros sentidos serían aquellos en los que el término remite a
conductas, comportamientos,... que poseen el rasgo común de pretender ironizar
acerca de algún aspecto, persona,... También en este caso, nos encontramos con
un sentido demasiado amplio. Pero ahora
por genérico, e impreciso tanto en lo referente al modo como se ejecuta,
como en lo referente al tema y función de la misma.
Un tercer sentido sería el de la acepción primera que de la voz
<<sátira>> da D.R.A.E.
"Sátira. Del lat. satyra.
1. f.
Composición poética u otro escrito cuyo objeto es censurar acremente o poner en
ridículo a personas o cosas."
Esta acepción nos remite a un término latino, además, refiere una
forma de comunicación: <<composición poética>>, y una función
social: <<censurar>>. Todos ellos aspectos reconocidos a este
producto cultural latino.
Por tanto, cuantas veces hagamos uso del término
<<sátira>> lo haremos en este sentido restringido de "obra
latina poética que pretende censurar".
II
La
constitución de la <<sátira>> en Roma
La
constitución de la Sátira en Roma acontece a lo largo de los siglos III y II
a.n.e.[4]. Y para comprender su constitución consideramos
necesario tener en cuenta las dinámicas sociopolíticas, y socioculturales. Pues
la sátira se inicia en el cruce de ambas dinámicas.
A.- De carácter sociopolítico
Durante el siglo III la urbs prosigue con su expansión sobre la
Magna Grecia. De esta dinámica expansionista y los conflictos militares que
genera, destaca sobre todo el que va a mantener con Cartago.
Los distintos
conflictos, no son meros
acontecimientos exteriores. Sino que, también y sobre todo son acontecimientos
en/de la urbs de Roma. Ya que la guerra obliga tomar un conjunto de decisiones.
Y estas decisiones, su contenido final,... son el resultado de los movimientos,
alianzas, y enfrentamientos desarrollados por y entre los distintos cenáculos
familiares ya patricios, ya plebeyos. Procesos que o bien los promocionan, o
bien los debilitan en la urbs[5],
y en el senado.
El conflicto con Cartago tendrá su momento más dramático
en la denominada <<segunda guerra púnica (218 a.n.e.- 201
a.n.e.)>>. Por haber constituido la fase del conflicto que, con la
presencia cartaginesa en la península itálica, puso a prueba la solidez de la
Urbs como proyecto político.
El resultado final del mismo, será el dominio romano de
la cuenca del Mediterráneo occidental.
B.- De carácter sociocultural.
La recepción de la tradición griega, ya
helénica (aquella que finaliza con el dominio macedonio de la Hélade), ya helenística
(aquella que se inicia con las conquistas de Alejandro Magno), tiene lugar a lo
largo de los siglos III y II a.n.e.
Recepción que fue cualquier cosa menos un proceso
tranquilo y sosegado. Pues depende del grupo social que consideremos ya que estuvo
sometida a las tensiones y luchas que se establecieron entre estos.
La plebe urbana, tanto por las relaciones comerciales que
mantenía, como por su origen (muchos eran descendientes de esclavos
manumitidos, o esclavos manumitidos) era favorable no solo al trato con
ciudades, territorios,... helenísticos, sino, también, a la recepción, cultivo
y práctica de las costumbres helenísticas.
Por el contrario, los patricios al principio, y en
general, se muestran reacios a tales tratos. Así como a la incorporación de
usos helenísticos en la vida, sobre todo, pública de la Urbs. Ahora bien, la
expansión más allá de la península itálica y la subsiguiente necesidad de
mantener relaciones diplomáticas con territorios helenizados, así como los
conflictos con la plebe, y la necesidad de buscar el reconocimiento de esta,
harán que los grupos patricios modifiquen, progresivamente, sus posiciones.
El que la plebe fuese incorporándose al ejercicio de
magistraturas desempeñadas, en un principio, exclusivamente por los patricios,
y que el foro y el senado se fuesen consolidando como lugares de debate
sociopolítico, también inciden en la progresiva transformación de los
planteamientos patricios.
Para comprender tales dificultades hemos de tener presente,
por una lado, que Roma es, en esos momentos, culturalmente menos desarrollada
que los reinos helenísticos. Y, por otro, que lo que denominamos
<<tradición griega>>es pluriforme (desde las formas culturales de
los siglos V y IV, hasta los desarrollos coetáneos: el alejandrinismo).
Pluriformidad que conlleva dificultades añadidas: las de su recepción.
Para los romanos no presentarán las mismas dificultades
de recepción el corpus de obras pertenecientes al siglo IV, que la cultura
helénica del siglo V (que será la que reciban los vástagos romanos en cualquier
escuela griega que se precie de serlo) que las formas alejandrinas (que serán
las menos asimilables en este periodo por su sofisticación)
Un ejemplo de lo complejo de todo ello, puede ser, por un
lado la confrontación mantenida por Catón (de procedencia plebeya), el censor,
contra la incorporación de usos helenísticos en la vida pública de la Urbs.
Y, por otro, el progresivo prestigio adquirido por la
familia de los Escipiones (de procedencia patricia) y su apuesta a favor de la
cultura griega, sobre todo tras vencer a Aníbal,.
En este periodo es cuando surge la Sátira[6]
como género. El proceso acerca de cómo
aparece, sigue siendo objeto de discusión entre los especialistas[7].
Con todo, de ese debate se pueden extraer tres conclusiones:
1.- Primera, la existencia de unas tradiciones locales de
ironía y crítica social como los como los carmina
triumphalia[8], o la iocatio Fescennina[9],
o la comissatio[10].
2.- Segunda, parece que existe un protogénero bien como
forma teatral, bien como obra poética menor (Ennio).
3.- Tercera, que es con la obra de Lucilio cuando el
género queda constituido.
La cuestión que nos interesa es ¿Qué incidencia tiene la
tradición griega en la constitución de la Sátira romana? La respuesta a esta
cuestión la esbozaremos en sus líneas generales, e indicaremos los estudios
posteriores que consideramos necesario realizar.
Existe en la tradición griega un género satírico[11],
tal y como señala Alsina[12].
Fue desarrollado por Menipo de Gádara; y se caracterizaba por:
a.- Ser una mezcla de prosa y verso
b.- Estar ambientado de modo fantasioso
c.- En el que se hacía un uso burlesco de lo mítico
d.- Que recurre a lo alegórico, presenta personajes tipo,
y abunda en
comparaciones
y refranes.
Una recepción, casi directa, del mismo en la Urbs, sería
la de las <<sátiras menipeas>> de Varrón.
En Lucilio, como señala Bickel, existe una primera
incidencia de la tradición griega, que sería la que recibe de Ennio.
Como ya señalamos, Ennio escribió una serie de textos que
se consideran los precedentes directos de la obra luciliana. En Ennio un
ejemplo de la incidencia de la tradición griega sería el tópico de la disputa
entre virtus y voluptas. Tema cuyo origen hay que situar en la obra de Pródico.
Por lo que hace referencia a la relación entre la obra
enniana y la luciliana, el ejemplo más claro, sería el del recurso al viaje
como ocasión para redactar una sátira.
Pero, y ¿la incidencia de lo griego, al margen de Ennio?.
Una posible respuesta la tendríamos en su biografía[13].
Su estancia en Atenas le habría permitido tener un trato directo con la misma.
Pruebas de esa incidencia aparecen a lo largo de su obra.
Así su métrica en fundamentalmente griega. En el caso de las invectivas
personales que aparecen en su obra, los precedentes griegos los tendríamos en
Arquíloco y los yambógrafos, los más antiguos, pasando por la Comedia antigua
(fudamentalmente su onomasti komodein, onomasti komodein), culminando en la poesía de escarnio que se daba en
el seno de la poesía filosófica griega[14].
También la temática recorre lugares ya trillados por la literatura griega,
desde los políticos, hasta los morales, pasando por los retóricos y
gramaticales.
III
<<Lo
Griego>> contemporáneo en Roma
Acabamos de ver sucintamente, cómo se constituye el
género <<sátira>> en Roma. Y cómo su constitución acontece en el
cruce de una dinámica sociocultural como fue la de la recepción de lo griego en la Urbs, con las dinámicas
sociopolíticas.
Con la expresión <<lo griego>>[15]
pretendemos designar un campo cultural que en sí mismo presenta una complejidad
mayor, que la que, a primera vista, el término deja traslucir.
Que dicho campo <<este ahí>> a nuestra
disposición, o en el caso de Roma, a su disposición, plantea una falsa, o al
menos discutible, presencia.
Por un lado, porque lo <<presente>>, es
decir, aquello que tenemos a nuestra disposición, no es, ni mucho menos, todo
lo que fue elaborado. Y, por otro lado, porque parece connotar, que el receptor
es pasivo ante él. Lo cual también, es como mínimo discutible.
En el caso de Roma hemos visto, cómo <<lo
griego>> quedaba delimitado en virtud de, como mínimo, dos prejuicios (en
el sentido gadameriano del término). Uno, el derivado ser bien patricio, bien
plebeyo; el otro, determinado por el desarrollo propio de la Urbs. Ambas
situaciones plantean, al menos, la preexistencia de una formación (la bildung
gadameriana) que interviene activamente en el reconocimiento de lo propio del
campo.
Por último, el propio campo es internamente problemático.
Pues para un griego del siglo IV, el siglo VI es la <<tradición
griega>>, y, sin embargo, para
los alejandrinos aquello a lo que tienen acceso tanto de lo producido en el
siglo VI, como de lo realizado en el siglo IV constituye la <<tradición
griega>>. Por lo que, lo que el término refiere, está también en función
del momento cronológico que tomemos como referencia.
Así pues, en nuestro trabajo, el uso de la expresión
<<lo griego>> está sometido a todas estas prevenciones, y
restricciones de sentido.
En el caso de la Sátira, y en concreto de la escrita por
Lucilio, la presencia de elementos griegos se pueden agrupar en dos niveles:
a.- Nivel sillar[16]-
Este nivel hace referencia a la tradición griega (bien helénica, bien
helenística) que usa Lucilio y, por tanto, aparece en los fragmentos que de él
disponemos.
El término <<sillar>> nos permite delimitar y
recoger dos características que presentan los materiales culturales griegos,
que agrupamos con esta denominación.
En tanto que <<piedra labrada en forma>>, esa "forma" remite al hecho, ya
señalado, de que la recepción de lo griego está in-formada, es decir, que la
Urbs les da forma al usarlos. Y, en tanto que <<para la
construcción>>, remite al hecho, de que se insertan en el seno de una
obra que en este caso, es una construcción literaria. Que es la que modula el
tipo de modificación que reciben.
b.- Nivel constituyente- En este caso nos referimos a un aspecto de la
formación griega que Lucilio adquirió en su uso y trato con la tradición griega[17].
Aspecto cuyo reconocimiento es
más complejo. Puesto que constituye
el <<esquema conceptual>>[18]
que da lugar a la composición (trama de elementos prosódico, elementos
temáticos, elementos lexicales,...).
Ello exige trabajos más específicos de
análisis textual que a través de lo escrito, y confrontándose con lo que en
ellos se pretende exponer, permitan reconocer y delimitar tales operadores.
Así pensamos que una lectura a tres bandas,
confrontando los fragmentos que poseemos del libro IX[19],
con los fragmentos del libro XXVI[20],
con la recepción y uso de dichos textos por parte de Horacio[21],
permitiría un primer paso en la aproximación y reconocimiento de dichos
esquemas. Pero, eso es algo en lo que estamos trabajando, aunque aún no
disponemos de resultados. Por ello, la hipótesis que pensamos someter a
confirmación sería: <<existen esquemas conceptuales griegos operando como
constituyentes de la sátira luciliana>>.
IV
Lo griego hoy
Tras lo expuesto en los dos parágrafos anteriores, creo
que disponemos de algunas conclusiones que tomar como puntos de partida.
Como hemos visto en la sátira de Lucilio, la tradición griega
está presente a dos niveles, el sillar y el constituyente, u operatorio.
Pues bien, la cuestión ahora es en nuestros días ¿Esos
dos niveles siguen siendo válidos?
Esta pregunta exige una respuesta en dos tiempos. El
primero haría referencia a la cuestión del nivel sillar. El segundo, la haría
al nivel operatorio.
La respuesta acerca de
la validez del nivel sillar de la tradición griega, tiene una respuesta
rápida, y simple. Sí, en tanto que está ahí, es fácil volver a ello.
Un ejemplo, simple, burdo tal vez, pero sumamente
ilustrativo sería el de la película Hércules,
de Walt Disney. Nos guste, o no, he ahí una presencia de lo griego. Que sea a
nivel sillar, es lo que torna irrelevante el grado de fidelidad, o infidelidad
con la tradición. Sencillamente, se ha dispuesto de ella.
Más compleja, y, quizás polémica, sea la respuesta
referente al nivel operatorio. Nuestra respuesta se sitúa, al menos
parcialmente, en la estela de las tesis desarrolladas por Peter Sloterdijk
acerca de la validez de la tradición grecorromana[22].
La tesis fuerte de Sloterdijk se encuentra en su texto En el mismo barco cuando afirma que con
la irrupción de la era industrial "(..) el espíritu de la época agraria
del mundo." ha muerto.
Y, a partir de ahí,
plantea
"(..)
la política, en su concepción clásica, ha significado el arte de la
copertenencia en las ciudades y los grandes reinos de los tiempos agrarios, la
<<muerte de Dios>> anuncia su hora crítica." (pág. 68)
De modo que
"El
que accede a la clase de las tareas elevadas, la propia de los actores de la
hiperesfera, empieza a tener que ver con lo grande de una forma muy distinta,
una forma que no podía aprenderse en Roma, ni en Atenas, ni en los Lycèes y Gymnasien de la Europa moderna." (pág.68)
Por lo que
"Las
costosas sincronizaciones entre la forma del alma y la forma del mundo legadas
por la política clásica ya no sirven para la existencia en el mundo
global." (pág. 70)
Por ello, resultaría que lo expuesto en su texto Normas para el parque humano, no sería
más que un proseguir el logos anterior. Sólo que, en este texto, aplicado a la
problemática de la tradición grecorromana y a su validez cómo procedimiento de
socialización secundaria:
"(..)nuestra tesis sería la
siguiente: las sociedades modernas sólo ya marginalmente pueden producir
síntesis políticas y culturales sobre la base de instrumentos literarios,
epistolares, humanísticos." (pág.28)
Y, consecuentemente:
"La era del humanismo moderno como modelo escolar y
educativo ha
pasado, porque ya no se puede sostener por más tiempo la
ilusión de
que las macroestructuras políticas y económicas se
podrían organizar
de acuerdo con el modelo amable de las sociedades
literarias" (pág.29)
Por otro lado, la tesis de P. Sloterdijk no es tan
novedosa, ni radical, un antecedente de la misma, y apoyado en estudios
empíricos se haya en Sociodinámica de la
cultura[23]
de A.A.Moles, quien afirma lo siguiente:
"El conocimiento aristotélico, que durante los siglos
pasados y hasta el inicio de la era tecnológica constituyó el sistema
fundamental de asociación entre los conceptos suministrados por la erudición,
carece ya de validez, así sea ideal" (pág. 29)
y, a continuación
"(..) hasta el siglo XX la enseñanza procedía de
acuerdo con una especie de <<escalonamiento>>. A partir de un
núcleo de conceptos básicos adquiridos durante el transcurso de la educación,
el espíritu integraba los nuevos conceptos básicos que llegaban hasta su
conocimiento mediante una suerte de conexión lógica (..) De ese modo resultaba
posible ordenar el mundo en categorías definidas y subordinadas entre sí (..)
Actualmente, tales subordinaciones lógicas sobre las cuales se apoya nuestro
sistema educativo como si todavía fueran eficaces, han perdido su valor"
(pág. 29)
¿Qué es lo que asumimos, de todo este recorrido textual?
Lo siguiente:
a.- Nuestra matriz cultural no es la grecorromana
b.- Las formas y modos de transmisión culturales,
consecuentemente,
no son conmensurables
con las grecorromanas
Por todo ello, nuestra primera tesis es que sostener la
validez operatoria de todo el legado grecorromano, es cometer un grave
anacronismo inverso.
La segunda, que eso no significa que nada de lo
grecorromano es salvable, más allá de su uso a nivel sillar. Ni mucho menos.
Y, tercera, consideramos
que de lo grecorromano es salvable, como mínimo, lo siguiente:
1º.- Sus estudios muestran ciertas analogías muy
pertinentes, que tienen que ser tenidas en cuenta, pues remiten a constantes
culturales de carácter estructural.
Por ejemplo, en el caso que nos ocupa entender que
Lucilio, o Polibio son con respecto al cenáculo de los Escipiones lo que Jesús
de Polanco (grupo Prisa) con respecto al felipismo ó, en estos momentos, Pedro
Jota con respecto al actual gobierno del PP, para nosotros, pone en evidencia
la antigüedad y eficacia de la máxima <<saber es poder>> ó
<<el poder es saber>>.
2º.- Ciertos productos grecorromanos pueden proporcionar
modos pertinentes de aproximación a lo cotidiano. Por ejemplo, nadie negará que
gran parte de las tesis platónicas expuestas en el diálogo El Político, están superadas. Sin embargo, el procedimiento
seguido, puede valer de ilustración (la delimitación de la Idea a partir de un
recorrido previo de los discursos que pretenden decirla) acerca de cómo
proceder hoy en día si queremos reflexionar acerca de la dicha cuestión.
Una cuestión que dejo abierta, por lo complejo y largo
que sería su dilucidación es la de la validez o no como modo de socialización
secundaria. Es decir, la cuestión de las humanidades en los planes de estudio.
Pues lo último dicho, no presupone que ello deba realizarse, ni darse en el
seno de instituciones educativas. Apunta, solamente a posibles usos.
[1] .- No olvidemos que entre los propios especialistas en este producto cultural, sé problematiza el término con el que se debería nombrar al mismo. Véase de Horacio Silvestre su <<Introducción>>, pp. 29 y ss. a su edición de las Sátiras, Epístolas, y Arte poética en Cátedra. Así mismo, véase en Cátedra la de Manuel Fdz. Galiano y Vicente Cristóbal a su edición de las Odas y los Epodos. O, por último, la de José Guillén Cabañero a su edición de la sátira romana en Akal. En todos los casos aparece una abundante y rigurosa bibliografía referida a esta temática
[2] .- AA.VV., La sátira latina (Edtr. José Guillén Cabañero), Ed. Akal/Clásica, Madrid 1991
[3] .- AA.VV., Op.cit., pp. 9 y ss.
[4] .- Hemos preferido acudir a una determinación meramente cronológica del periodo, por no existir una denominación consagrada para el mismo. Así Ernst Bickel en su Historia de la literatura romana, lo denomina Periodo arcaico de esplendor. Otros autores, por ejemplo, hablan del siglo III a.n.e. como del periodo de Formación de una literatura grecorromana y del siglo II a.n.e. como del momento del purismo helenizante y las tendencias nacionales.
[5].- Una descripción de todas estas dinámicas se
pueden leer en distintos textos, de Polibio en sus Historias, en Tito Livio en su Ab
urbe condita libri,...
[6] .- Para una exposición clara y rigurosa acerca del término latino <<satura>> véase de Ernst Bickel, op.cit., pág. 541-542
[7] .- Acerca de esta problemática José Guillen Cabañero, op.cit., pp.11-37; Ernst Bickel, op.cit., Capt. XXIII, pp.538-556,
[8] .- Cantos más o menos improvisados que cantaban los soldados al celebrar el triunfo, y cuya finalidad era frenar la soberbia y el orgullo del general al ridiculizar sus defectos y costumbres.
[9] .- Canciones de agricultores que se entonaban en las fiestas por la recolección, o por el esquileo. Su contenido presentaba una cierta liberalidad crítica en los temas que trataba.
[10] .- Durante un banquete, designaba el momento que a partir de que el vino se subía a la cabeza, se comenzaba a entonar cánticos en diálogo que contenían bien insultos, bien chanzas, bien desvergüenzas,... ref. José Guillén Cabañeros, op.cit., pp. 11
[11] .- No olvidemos que en la introducción hemos señalado que nos limitamos a un manejo técnico del término, más allá de acepciones antropológicas, o cotidianas.
[12] .-José Alsina, Teoría literaria griega, Ed. Gredos, Madrid 1991; pp.405 y ss
[13] .- Como señala Rosario Cortés Tovar, en <<Lucilio, inventor de la sátira romana>> pág.70-84, en Historia de la literatura latina, Ed. Cátedra, "No sabemos nada seguro sobre su educación, pero es posible que recibiera una buena educación en Roma y la completara en Grecia. Pudo estar en Atenas en el año 135 ane. Y asistir allí a las clases de la Academia, (..)". Lo cual sería coherente con lo que, en relación con la formación de Horacio, dicen Manuel Fdez.-Galiano y Vicente Cristóbal "(..) partió hacia Atenas (..) a escuchar las lecciones de los filósofos. Tal era la costumbre entre hijos de familia de cierta alcurnia."
[14] .- H. Diels, Poet. Philos. Fragm., 1901; pág. 173 y ss.
[15] .- U otras equivalentes, <<la tradición griega>>, <<el legado griego>>,...
[16] .- En el D.R.A.E- De silla. 1. m. Cada una de las piedras labradas, por lo común en figura de paralelepípedo rectángulo, que forman parte de una construcción de sillería
[17] .- Ref. nt. 13
[18] .- Este esquema conceptual funciona como un operador que constituye un entramado a partir de un campo cultural previo. En el caso que nos ocupa el entramado sería la sátira, y el campo cultural previo la tradición griega y romana existente en la segunda mitad del siglo II ane. Lo problemático y difícil es delimitar ese esquema conceptual ó esquemas.
[19] .- Libro que se considera que recogía la <<poética>> de Lucilio.
[20] .- Libro en el que se considera que Lucilio expone su programa satírico.
[21] .- En concreto Serm.I.4, y Serm. II.1
[22] .- Véase acerca de esta cuestión los siguientes textos de P. Sloterdijk. En el mismo barco. Ensayo sobre la hiperpolítica; Ed. Siruela, Madrid 1994. En concreto su parte tercera <<El imperio ausente y la hiperpolítica. La metamorfosis del cuerpo social en los tiempos de la política global>>, pág. 65 y ss. Y Normas para el parque humano. Una repuesta a la Carta sobre el humanismo de Heidegger.
[23] .- Moles, A.A., Sociodinámica de la cultura; Ed. Paidos, 1978. El original Sociodynamique de la culture es, en su primera edición, del año 1967.